Este que suscribe, vaqueteado en demasiadas “batallas” tenía la seguridad de no sorprenderse ante “casi” nada, hoy debo decir, húmedo el lagrimal, que afortunadamente mi escepticismo era infundado. Me felicito al comprobar que aún quedan personas en las que el corazón no es un simple músculo, algo difícilísimo de encontrar en estos tiempos…
Las injustas fotos no son capaces de mostrar la enorme delicadeza en la confección que ha derrochado Liz en estas, y seguro que en todas, dos de sus creaciones, todo un honor ser su poseedor.
Al parecer la generosidad es una de tus virtudes, eternamente agradecido. Bacci e abrraci per te cara, chivediamo Cyrano.
